Muchas personas prefieren usar una app o una página web gratuita que contratar un traductor profesional porque creen que al ahorrar dinero obtendrán la misma calidad de traducción. Si bien este tipo de algoritmos automatizados son útiles cuando estamos de viaje o cuando no recordamos cómo decir algo en otro idioma, no se recomiendan para trabajos más elaborados.

Todos hemos sido testigos, alguna vez, de los horrores que un software de traducción hace con un enunciado. Lamentablemente, las malas traducciones abundan en el mundo y siempre constituyen malas noticias para un profesional especializado.

Pero eso puede acabar en un tris si se cura en salud. ¿Por qué es mejor contratar a un traductor profesional que usar apps de traducción?

 

 

Evita malas interpretaciones del mensaje

La traducción es un área de estudio que necesita no sólo del conocimiento morfológico, sintáctico o semántico de los lexemas en dos idiomas distintos, sino que abarca también los aspectos socio-culturales de estas lenguas, que varían según la sociedad a la que pertenecen. Cada cultura posee características únicas que se reflejan en la forma de expresión de sus integrantes (la lengua), por lo cual un traductor debe conocer a fondo las dos culturas con el fin de interpretar los mensajes correctamente.

Si bien suele ser divertido ver en la web las peores traducciones de la historia en carteles o en los nombres de películas, muchas veces una mala traducción o un error lingüístico no solo provoca risa, sino que puede causar pérdidas millonarias si no se la corrige a tiempo. Este fue el caso de Coca-cola, ya que cuando llegó al mercado chino decidió cambiar un poco los fonemas de su nombre a fin de ayudar a los asiáticos a pronunciarlo mejor. Sin embargo, esto fue totalmente contraproducente, ya que los refrescos, en lugar de venderse mejor, quedaron en los estantes porque en la etiqueta se leía “ke-kou-ke-la” que en chino puede interpretarse como “yegua rellena de cera” o “muerde el renacuajo de cera”.

Por otro lado, una mala interpretación del mensaje puede tener consecuencias atroces, como sucedió con la declaración de Potsdam, publicada el 26 de julio de 1945, en la cual se exigía la rendición de la armada japonesa durante la Segunda Guerra Mundial y se señalaba que, si Japón no se rendía totalmente, se enfrentaría a “una destrucción rápida y total”. La declaración, como tal, era un ultimátum. Ante esto, el primer ministro japonés, Kantaro Suzuki, convocó a una rueda de prensa y, con el fin de decir “sin comentarios”, utilizó la palabra “Mokusatsu”. Los traductores de las agencias mediáticas, que básicamente eran personas bilingües que por hablar inglés y japonés fueron asignados para traducir el texto, cometieron un gravísimo error y utilizaron otra de las equivalencias de este término, “vamos a ignorarlo”, que no correspondía según el contexto en el que se usó la palabra. Los aliados, recibieron ese mensaje y consideraron que nunca habría un fin diplomático de la guerra por la postura arrogante del primer ministro y decidieron bombardear Hiroshima 10 días después. Este fue un error de traducción que acabó con la vida de 70 mil personas, lo que prueba que una mala interpretación del mensaje puede ser mortal…

No sólo hablamos de errores gramaticales

 

La traducción necesita llegar no solamente debe ser funcional a nivel estructural (sintáctico y morfológico), sino que debe ser fiel a nivel semántico y tomar en cuenta los aspectos socio-culturales de los idiomas, para transferir el mensaje del texto original de manera adecuada. Básicamente aspira a comunicar lo que el autor diría si éste hablara la lengua terminal. Sin embargo, si se utiliza voluntariamente un software de traducción o si, dado que el costo es menor, se contrata a personas no especializadas  para llevar a cabo el trabajo, los resultados no son los más aptos, pues a menudo se ven plagadas de errores a todo nivel.

Traducciones contextuales y no literales

Al contratar a un traductor profesional nos aseguramos de que el texto transmita lo que realmente quiere decir y también, de que no se dé una traducción literal de cada palabra, como muchas veces lo hacen las apps o softwares. A veces una palabra o frase tiene un significado referencial cuando se usa en cierto contexto muy distinto al que aparece en el diccionario y, si bien la traducción automatizada y la traducción automatizada neural han avanzado mucho, éstas continúan siendo una herramienta para los traductores profesionales y los textos trabajados con estos medios siempre necesitarán una revisión, para evitar la traducción literal fuera de contexto, como sería la traducción de la frase “las esposas del policía musulmán”, ya que solo el texto nos dirá si se hace referencia a sus cónyuges o a sus manillas o grilletes para aprisionar.

Elegir la palabra correcta

El trabajo de un traductor es interpretar un texto siendo fiel al original. Para esto, primero se requiere llevar a cabo una lectura profunday saber cuál es la intención del autor, para después elegir las palabras correctas para transmitir el mensaje de la forma más exacta posible. Algo de lo que muchos no están al tanto es que es muy difícil separar la lengua de la cultura. Cada cultura tiene su propia visión del mundo y la lengua está unida a ésta, hasta tal punto que muchas veces se podría decir que las distintas lenguas conllevan diversos pensamientos y perspectivas acerca de la realidad, por ende, la traducción no sólo requiere de un conocimiento avanzado de las dos lenguas con las que se trabaja, sino que implica una inmersión en su cultura y sociedad, además de una investigación cabal de la terminología, dialectos y registros que cada lengua utiliza en relación al tema tratado. Un claro ejemplo de esto es que si al traducir un poema o una novela se hace caso omiso del propósito comunicacional del escritor se pierde lo literario del texto.

En definitiva, contratar a un traductor profesional puede marcar una clara diferencia al momento de lograr los objetivos deseados con el texto y garantiza los estándares de alta calidad que no se obtienen al momento de utilizar herramientas de traducción automática o de contratar a personas sin el conocimiento traductológico adecuado para cumplir la tarea.

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