La localización en el mundo de las traducciones no tiene nada que ver con la ubicación del intérprete. En los últimos años, Internet ha logrado que culturas diferentes convivan en un mismo espacio digital.

En un mundo cada día más globalizado, tampoco es de extrañar que las empresas proyecten sus ventas de forma masiva en mercados tan diferentes como el árabe o el latinoamericano.

La localización adapta el mensaje según las connotaciones culturales o locales del receptor. Este proceso toma en cuenta las costumbres, ideologías y expresiones coloquiales de un público para poder traducir un texto o un producto, pero también los aspectos lingüísticos como la forma de leer (en las lenguas árabes y el japonés, por ejemplo, se lee de derecha a izquierda) y la recepción de la información.

 

Localización en la traducción de publicidad

De acuerdo a la Asociación de Estándares del Sector de la Localización (en inglés LISA), la localización implica hacer una interpretación del producto para comercializarlo en un mercado distinto al original.

En el caso de la publicidad, el mensaje debe ser acorde a la cultura general del público.

Las empresas de salud y belleza deben idear campañas publicitarias con mujeres de acuerdo al prototipo ideal en cada región. Por otro lado, mientras que en los países árabes o en Rusia sería imposible mostrar una foto sensual de cualquier cantante para promocionar su disco, en el mundo occidental esto es muy normal  (y hasta un poco sobreexplotado).

Como ves, la localización en el marketing va más allá de solo traducir literalmente un slogan.

 

Localización en la traducción de medios audiovisuales o digitales

En los medios audiovisuales como películas o series, así como en softwares, páginas web o productos digitales como videojuegos, la localización se aplica de forma parecida.

Los doblajes y subtítulos de películas siguen los usos dialectales de la región para llegar mejor a la audiencia (¿alguna vez has visto una película en un español distinto al que hablas en tu país? ¿se nota la diferencia, verdad?).

Las redes sociales como Facebook o Instagram también adaptan sus servicios y anuncios según la localidad y el idioma del usuario. No es lo mismo ser atendido por un empleado de soporte técnico que hable el dialecto francés canadiense a uno que hable el de Mónaco o el de Guayana Francesa.

En el caso particular de los videojuegos, los desarrolladores deben tomar en cuenta varios aspectos, desde la traducción de los diálogos hasta la adaptación de los íconos, símbolos y colores.

En estos tiempos interconectados, la localización de un producto o servicio es manejado por traductores profesionales especializados en el nicho. Así como en la traducción de un documento o un libro, quienes se dedican a esto tienen que conocer a fondo el uso del lenguaje (formal e informal) y el contexto social y cultural de la región. ¡Se dice fácil, pero es todo un desafío!

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